No me asustes, por favor. No me sigas. Estás todo vestido de sol, y me iluminás, y me encandilás. Estoy todo vestido de espejo para cegarte de vos. De peripecias hasta cansarme. Pero es pasado de mi cansancio. Ya no busco jugar con luces. De carne y de sangre. De hueso. De hueso y tendón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario