jueves, 9 de diciembre de 2010

Tinta

Se (me) fueron las voces, teñidas de lluvia, teñidas de azul. Se las llevó el agua al fin, para que sean mar como de felpa por la lluvia que lo crispa.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Verdugo

Soy la excusa perfecta para que te conviertas en victimario. Soy el no indeciso.
Tengo la suerte de escaparte. La certeza de buscarte. El miedo de encontrarte y volver a escaparte. El silencio de las ideas inconclusas, despreciables e indecisas como el no.

martes, 12 de octubre de 2010

Do You?

You seem interesting, but do you hurt?
You look gorgeous, but are you real?
You keep crashing, but do you break?
You seem clever, but do you shine?
You look fragile, but do you cry?
You keep searching, but do you feel?
You seem a stranger, but are you warm?
You look tender, but do you smile?
You keep falling, but do you love?

There

This tree gives off beautiful light; it reminds me of Tuscany, though I’ve never been.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Lilas

Estaba de vacaciones intercaladas con trabajo en Nueva Zelanda. Había sido idea de un amigo, cosa que nunca se me hubiese ocurrido a mí solo, pero empezó a crecer adentro mío a medida que me explicaba las posibilidades que me esperaban en ese territorio aislado del mundo. Emprendimos el viaje y nuestra estadía transcurrió con altibajos en general, sobre todo en lo que respecta a la parte laboral.
Uno de los trabajos, entre tantos que nunca imaginé que haría en mi vida pero que la necesidad de sustentar el seguir viajando me empujó a hacer, consistía en empacar bulbos de Lilas. Los bulbos soportan un proceso increíble desde que se los saca de la tierra hasta que vuelven a entrar en ella. Mi tarea en particular era la de acomodarlos en cajones con tierra para luego ser exportados a distintos destinos de América del Norte, Asia y Europa, en donde los fanáticos de las flores son capaces de pagar altos precios para conseguir uno de estos ejemplares magníficos y únicos por millares. De esa forma, pensaba mientras llevaba a cabo mi labor sin descanso dentro de un fordismo exacerbado, es como se amortiza la labor de tantos empleados; desde la de las personas que se deshacen de los primeros tallos que muestran los bulbos, hasta nosotros, los que acorralamos a esos pulpos vegetales, pasando por los que los separan por tamaño y los que los limpian.
Es lógico que cuando uno realiza la misma tarea durante horas de forma mecánica haya multiplicidad de pensamientos disconexos que juegan a encontrar una conexión lógica dentro de la mente. Algunos de esos pensamientos son insignificantes, otros, por el contrario, son pensamientos que lo maravillan a uno por haber sido producto de sus propias maquinaciones y que quisiera conservar, pero que dificilmente lo logre ya que todo aquello fluye y por momentos se pierde en un mar de inconclusiones, inundados por la belicosidad de otras ideas.
Un día me encontré pensando en el metapensamiento. Es decir, me encontré pensando en lo que uno piensa en esos momentos, en por qué no fui yo quien descubrió la teoría de la gravedad, por ejemplo, si, salvando las épocas, las condiciones del lugar, el constante caer de los bulbos dentro de los cajones simulan la maldita manzana casi a la perfección y además con cientos de repeticiones por minuto. Me conformé con el simple argumento de que no había sido yo porque ya había sido descubierta hacía tiempo atrás por alguien más, aunque ese argumento sólo fuera parte del problema inicial, y ocupé mi mente enseguida con imágenes de situaciones pasadas de mi vida, con opiniones sobre la radio que sonaba como cortina musical en aquel lugar, y con la idea macabra y sádica de que tal vez al día siguiente al volver al lugar de trabajo me encontraría con una de las imágenes más perturbadoras. Este último pensamiento llenaba cada espacio de mi imaginación con cada detalle que se prendía de él como garrapata.
A las siete menos diez yo saldría a descongelar la escarcha invernal que cubría el parabrisas de mi coche con una jarra de agua tibia, encendería el motor, un cigarrillo y manejaría, todavía adormecido a pesar del despertar brusco y el desayuno apresurado, veintisiete kilómetros hasta el lugar de trabajo. Todavía en la oscuridad de la noche, a las siete y veinte de la mañana llegaría con las mismas ganas de volverme a mi hostal que me acompañarían durante todo el día. Las luces estarían prendidas en el camino desde el estacionamiento hasta la entrada del tinglado y yo las seguiría por inercia. Al entrar todo mi alrededor estaría manchado de un inusual aunque hermoso carmesí, manchas desprolijas. Mi voz quedaría muda luego de comprender el orígen de ese color predominante. Un sudor frío bajaría por mi frente. Un fuego de lava me subiría por el pecho. Todos los trabajadores estaban en sus puestos habituales de trabajo. Ninguno de ellos conservaba su cabeza sobre los hombros. Yo sería el único sobreviviente de quién sabe qué mente enferma que habría decapitado sin mesura a todo aquel que se le cruzara por su camino.
“Ese cajón está lleno!” fue el grito de mi compañera que me sacó de mi pesadilla diurna, dándome a entender que debía seguir con mi labor. Pasaron interminables horas, infinitos pensamientos sin rumbo. Me fui a mi alojamiento después de las cuatro y media como de costumbre y viví hasta dormirme. Al día siguiente mi despertador sonó a las seis y veinte para invitarme nuevamente a la rutina. El desayuno aprsurado, el cigarrillo mal armado, y el agua tibia para el parabrisas. Manejé los 27 kilómetros por la gélida ruta y llegué al estacionamiento de la empacadora. Las luces me guiaron hacia el interior. Todo a mi alrededor estaba manchado de un hermoso carmesí.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Unconditional

If I go, will you follow?
If I say yes, will you keep me waiting?
If I lie to you, will you believe it’s because it’s better than the truth?
If I sing out loud, will you see it’s anger in disguise?
If I wince, will you figure it’s your pain?
If I change my mind, will you try harder?

domingo, 15 de agosto de 2010

El Escritor

Me conozco desde hace tiempo. Llevo 43 años conviviendo conmigo y nunca había sentido una sensación tal de verme fuera de mí, de ser expectador de mis vivencias. Una noche de las tantas que pasé fuera de mi país compartía alojamiento en un pueblo incierto de frío punzante con otras cuatro personas. Habíamos desembocado ahí por distintos motivos que no estaban muy alejados entre sí. Llevabamos una vida de ahorro, no por avaricia, sino por alcanzar esas metas personales que traíamos con nosotros.
Una noche como tantas otras que nos encontraba cerca del calor del hogar a leña, contando anécdotas personales entre copas o tazas de té, me descubrí escribiendo en mi anotador, lo que no es poco común en mi debido a lo escurridiza que puede llegar a ser mi memoria. También descubrí a uno de mis compañeros en la misma empresa, escribiendo incesantemente e inmerso en una concentración que no le permitía escuchar qué se decía de él. Me acerqué hasta el respaldo de su silla y miré su trabajo por unos segundos. Cuando lo vi escribir supe que me estaba escribiendo a mí, lo que yo decía en tinta, lo que vendría después, cada situación que pasara a partir de ese momento, hasta el hecho de que yo escribiera estas líneas.
Tuve que alejarme, repasar mi estado mental y esforzarme por llevar la situación al papel para no olvidarla. Me di cuenta de que en ese tiempo me seguía escribiendo, me describía sentado, describía al resto, y hasta se tomaba el trabajo de describirse a sí mismo, primero escribiendo y luego rasgando su guitarra para acompañar su voz de melancolía.
Luego de la segunda canción salió de su boca un elogio que pasó casi desapercibido para el resto, pero que a mi me taladró por largo rato. Ese elogio no consistía en palabras simples, en una frase armada, en un sin sentido derrochado al aire. Era más bien una expresión egoísta. Si todo en ese lugar, desde las migas sobre la alfombra hasta las acciones de los presentes, es su creación, algo que cobra vida a partir de su propio puño y letra, cualquier elogio vuelve directamente a él, quien me describe escribiendo. Y aun hoy ya no sé si soy yo el que relata o es él que me usa como medio.

martes, 10 de agosto de 2010

de fuego

No quiero hacerte daño, pero quiero que te duela.
Me gustaría desarmarte, hacerme valer.
Quiero que mis balas te despedacen como si fueran palabras,
Quiero escribirte lo mismo, pero con palabras de fuego esta vez.

miércoles, 28 de julio de 2010

Luz

No me asustes, por favor. No me sigas. Estás todo vestido de sol, y me iluminás, y me encandilás. Estoy todo vestido de espejo para cegarte de vos. De peripecias hasta cansarme. Pero es pasado de mi cansancio. Ya no busco jugar con luces. De carne y de sangre. De hueso. De hueso y tendón.

sábado, 24 de julio de 2010

Tree

Maybe I should let go. Perhaps it’s the tree; I can’t see the forest. Headily I know better, but reason’s not enough, and I still can‘t see the forest. How many times will I break unaided? How many more times will I cheat myself? I am compassionate, I am intentional, I am worthy beyond your choice, I am willing, I am supportive through your turmoil (although you cannot see), I am cynical if you push me but it’s only a state that won’t last, I am in the forest. You are but a tree.

miércoles, 7 de julio de 2010

Silencios

Sin embargo siempre que me tomo el alto al fuego seriamente termino cubierto en tinta, en pólvora que disparo cuando me empujas a las palabras, termino siendo el conejillo de estas pruebas sobre la vertiente y cayendo a ese pozo lleno de palabras entre las que nado buscando la adecuada, la que te defina a vos, la que me defina a mí, pero nunca aparece. Escribo silencios. Escribo para nadie.

domingo, 27 de junio de 2010

animal

tengo cosas que contarte.
tengo secretos, duelos y virtudes.
tengo silencios, miedos y razones.
tengo creencias, catástrofes y huecos.
tengo hambres, necesidades y riquezas.
tengo cosas que contarte;
tengo una represión animal.

martes, 15 de junio de 2010

de repente

si yo me supiera entero de cuerpo y mente
si no tuviera grandes esperanzas
entre todo este cúmulo de gente que rebalza
buscaría otro momento para hablarte
viajo por miserias para saludarte
si no tuviera una entereza que me parta
si desde lejos te encontrara más de cerca
espero que algún día pueda dejar de esperar
cuento con que la suerte no me juegue siempre en contra
para alejarte bien bien lejos de repente
no quisiera que ese fuera el triste y solitario
pero es mejor final que remar en vano
si tan solo no quisiera que me encuentres como yo
si mi viaje me dejara ver detrás

viernes, 23 de abril de 2010

Dandelions

Life is the colour of dandelions. Life spurts like one of them. And everything is fast. Everything seems to happen at unbelievable speed. We grow out, we grow up, we grow lonely, we grow old, we grow faint and, all of a sudden, there is death. Death is always right there in front of us, only we prefer not to see and cowardly avert our look. It is the only certain gift we are given in life since the gift of birth. A dignifying act to some. Imposed on us, as I see it. After all, a gift is a gift, you can’t return it, and nobody asks you weather you want this one in particular. But it is just an act, since regarding it as the path through which we achieve dignity does no other than render life vain.
Then there is fear. Panic. Panic of solitude. Solitude is the best worst companion to us.
Some people’s lives are so futile that they may come to face their fate not knowing that life was the colour of dandelions.

lunes, 5 de abril de 2010

Me

I was born on my favourite day / I have my mother’s nose and my father’s skin / My eyes are brown and they used to seem to dance / I nibble at the skin around my nails / I smoke on a regular basis / and even more when I’m upset / I don’t know as much as I would like to know, but it’s enough to get by / I used to love Christmas / someday I might give up smoking / and nibbling at the skin around my nails / I may never like Christmas again / but someday perhaps my eyes will seem to dance again

sábado, 20 de febrero de 2010

Solario

Soy políticamente abstracto. Me persigue un sol y siete lunas. Brillo por descarte, por reflexión, como todas ellas. Te escucho. Aunque no hables, te escucho. Tu lomo felino erizado me cuenta sobre tus angustias. Le creo más que a tu boca. Yo también tengo nueve vidas. Tuve nueve vidas. Perdí un par que no pude volver a encontrar por ningún lado, y otra se fue el día que te conocí.

martes, 12 de enero de 2010

Blind Eye

All this time I’ve been hoping you’d see through this wall. I’ve been trying to show you bits of this newly invented perfect imperfection, wishing you would feel the urge. Like me. Say you didn’t see it coming means you’ve gone blind or you are playing or perhaps just plain stupid. I wish I hadn’t had to, but then there was this wish that you would hear. Then again it is my fault; I didn’t see it coming either, but I was conscious; I turned a blind eye so I’d be wrong about being wrong.

martes, 5 de enero de 2010

.:.:.:.:.:.

Pues fíjate que estamos en el lugar equivocado.
¿Y si nos encuentran?
¿Quienes?
Ellos!
No seas imbécil!
Pero tu también lo presientes…
(silencio)
Lo sabía! ¿Y ahora qué haremos?
¿Con qué?
Tu fortaleza.
(silencio)
¿Acaso no pensaste antes de perderla que ambos dependíamos de ella?
Buscaremos más…