maldito, maldito, maldito, porque sos como el agua que fluye en su propio curso sin volver atrás y sin mirar lo que queda después de tu paso. y me ves acá, fumando un cigarrillo que no recuerdo haber encendido, que no sé si sabe a la victoria de haber mojado mis pies en tus orillas o me deja un sabor agrio a vicio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario